River Plate atraviesa días de preocupación a cuatro jornadas del esperado Superclásico ante Boca. Aníbal Moreno no pudo entrenarse a la par de sus compañeros debido a una contractura en el gemelo derecho y su situación física encendió las alarmas en el cuerpo técnico. El mediocampista es una pieza importante en el funcionamiento del equipo y su posible ausencia representaría un problema para la planificación del encuentro más esperado por los hinchas millonarios.
El volante arrastra esta molestia desde el último compromiso frente a Racing, partido en el que debió ser reemplazado. Desde entonces, su evolución pasó a ser uno de los principales temas de atención en Núñez, especialmente por la cercanía del duelo ante el eterno rival. Con apenas cuatro días por delante, el margen para recuperarse es cada vez más reducido y el cuerpo técnico seguirá de cerca cómo responde en las próximas prácticas.
La preocupación no pasa solamente por el estado físico de Moreno, sino también por las alternativas disponibles para reemplazarlo. Fausto Vera está desgarrado y no podrá estar disponible, por lo que Lucas Silva aparece como el único reemplazo para ocupar ese lugar en el mediocampo si finalmente el exjugador de Palmeiras no llega en condiciones.
En este escenario, River necesita que Moreno pueda evolucionar favorablemente para evitar perder otra pieza importante justo antes de un partido que puede marcar buena parte del ánimo del equipo y de sus hinchas. Su capacidad para recuperar pelotas, sostener el equilibrio y acompañar la presión lo convierte en un futbolista difícil de reemplazar en un compromiso de tanta exigencia.
Por ahora, la contractura en el gemelo derecho obliga a mantener la cautela. Su presencia en el Superclásico dependerá de cómo evolucione en los próximos días y de si logra reincorporarse al trabajo con normalidad. En Núñez no quieren apresurar los tiempos, pero la cuenta regresiva ya comenzó y cada entrenamiento será determinante.








