La salida de Leandro Paredes antes de los penales frente a Vélez generó preocupación en Boca. El mediocampista, que suele ser una de las principales opciones del equipo para una definición desde los doce pasos, pidió el cambio durante el partido por una molestia muscular y no pudo estar en el momento decisivo de la serie.
Apenas dejó el campo de juego, el cuerpo médico le colocó hielo en la zona del isquiotibial izquierdo. Se trata de un sector que ya venía generándole inconvenientes y que había obligado al futbolista a detener su actividad después del empate ante Platense, en Vicente López.
La primera evaluación apunta a una contractura. Paredes decidió salir por precaución y evitar que una molestia que parecía controlable pudiera transformarse en una lesión de mayor gravedad. La intención del cuerpo técnico es que pueda recuperarse por completo antes de volver a exigirlo.
La decisión que analiza Boca con Paredes
Todo indica que el mediocampista no estaría disponible para el encuentro del sábado frente a Gimnasia de Mendoza. La idea sería darle descanso, controlar su evolución durante los próximos días y apuntar a que llegue en las mejores condiciones al partido contra San Pablo, el martes en La Bombonera.
El escenario, de confirmarse, representaría una baja importante para Boca, especialmente por el peso que Paredes adquirió desde su regreso al club. El volante no solamente es el capitán y una referencia futbolística dentro del equipo: también se convirtió rápidamente en una pieza central para el funcionamiento del mediocampo.
Por eso, ante una molestia muscular, el criterio pasa por no correr riesgos innecesarios. El calendario le ofrece poco margen y el duelo internacional aparece como una prioridad.
La tranquilidad llegó también desde el entorno del cuerpo técnico. Rodolfo Arruabarrena llevó calma después de la salida y explicó que no se trataba, en principio, de una situación que generara alarma.
El desgaste de Paredes desde su regreso
Hay un dato que explica parte de la preocupación. Desde que terminó el Mundial, Paredes prácticamente no tuvo descanso. Incluso llegó a aquella competencia con una pequeña molestia física y, pese a eso, continuó acumulando minutos.
Después de regresar, disputó el encuentro ante O’Higgins y tuvo descanso frente a Riestra. A partir de ahí, su presencia fue prácticamente constante. Cuando no comenzó como titular, igualmente tuvo participación desde el banco.
Ese ritmo de competencia también explica la decisión de frenar ahora. El objetivo es que una contractura no se convierta en un problema mayor y que el capitán pueda estar disponible cuando Boca más lo necesite.
En las próximas horas será seguido de cerca por el cuerpo médico. La evolución del isquiotibial izquierdo determinará si finalmente queda afuera ante Gimnasia de Mendoza y, sobre todo, si podrá llegar al duelo del martes contra San Pablo en La Bombonera.







