Exequiel Zeballos tuvo el estreno que seguramente soñó desde que dejó Boca para comenzar su primera experiencia en el fútbol europeo. El delantero argentino ingresó desde el banco de suplentes y rápidamente dejó su marca con un espectacular gol de tiro libre en la derrota 3-2 del Monza frente a Lecce.
El santiagueño aprovechó una de sus primeras oportunidades y sacó a relucir una de sus grandes virtudes: la pegada. Con una ejecución precisa, superó la barrera y convirtió un golazo que significó su primer festejo con la camiseta del conjunto italiano.
Aunque el resultado terminó siendo adverso, el debut individual del ex Boca dejó una señal muy positiva. Entró, participó y consiguió marcar en su primera aparición oficial, nada menos que en una liga de máxima exigencia como la Serie A.
El Changuito comenzó su sueño europeo
La llegada de Zeballos a Italia significó el cierre de una etapa importante en su carrera. El futbolista surgido de las inferiores de Boca dejó el club después de varios años en Primera y se convirtió en una de las apuestas del Monza para esta temporada.
La operación se cerró por una cifra cercana a los 4,5 millones de euros, de acuerdo con registros de transferencias, en un movimiento que le permitió al atacante dar el salto al fútbol europeo.
Antes de viajar, el propio Zeballos había dejado claro que no quería marcharse de Boca como jugador libre y que su intención siempre fue que el club recibiera dinero por su salida. Finalmente, encontró una oportunidad para comenzar una nueva etapa lejos de Argentina.
Un comienzo que ilusiona en Monza
El gol frente a Lecce puede convertirse en un punto de partida importante para el argentino. Llegó a un fútbol completamente diferente, con nuevas exigencias y la necesidad de ganarse un lugar dentro de la consideración del entrenador.
Su estreno, sin embargo, difícilmente podría haber sido más llamativo. Zeballos entró desde el banco y necesitó pocos minutos para marcar su primer gol en Europa, además de hacerlo con una definición de enorme calidad.
Ahora comenzará el verdadero desafío: conseguir continuidad, sumar minutos y demostrar en Monza todo aquello que durante sus años en Boca lo convirtió en uno de los futbolistas más desequilibrantes surgidos de las inferiores xeneizes.
El resultado no acompañó, pero para el Changuito quedó una imagen imposible de olvidar: primer partido en Europa y primer gol, con un tiro libre espectacular.







