La llegada de Enner Valencia a Boca había generado expectativa por la experiencia y la jerarquía del delantero ecuatoriano. Sin embargo, sus primeras actuaciones quedaron rápidamente bajo discusión y el principal cuestionamiento estuvo relacionado con su estado futbolístico, su movilidad y la velocidad con la que participa del juego.
Después de disputar 90 minutos, las críticas se hicieron todavía más fuertes. Para buena parte de los hinchas, el atacante se mostró varios pasos por detrás del ritmo que exige el fútbol argentino. La dificultad para girar, acelerar y asociarse con sus compañeros terminó siendo uno de los aspectos más señalados durante el partido.
“Totalmente jubilado. La p* que te re parió, Riquelme. Mirá el fósil que trajiste. Lo hubieras dejado en el Museo Nacional de Ecuador**”, fue una de las frases que circuló con mayor dureza contra el delantero y la decisión de incorporar al ecuatoriano.
La falta de movilidad, el principal cuestionamiento
El análisis sobre Valencia tuvo un punto en común: su lentitud para resolver determinadas acciones. “Dos marchas menos que el resto, tarda en girar y en pasar. Boca sigue sin 9”, fue otra de las críticas que apuntaron directamente contra el rendimiento del atacante.
La sensación durante varios pasajes del encuentro fue que Boca necesitaba un delantero con mayor capacidad para presionar, atacar los espacios y generar movimientos que permitan romper las líneas defensivas. Valencia, en cambio, quedó demasiado estático y con dificultades para acompañar el ritmo de sus compañeros.
Incluso apareció una comparación particularmente gráfica para describir su actuación: “Parecía que tenía una mochila con 50 kg de piedras de lo lento que se mueve”.
El problema para el ecuatoriano es que su posición lo expone especialmente. Como referencia ofensiva, se espera que pueda generar peligro, fijar centrales y ofrecer soluciones dentro del área. Cuando esas características no aparecen, el equipo pierde peso en los últimos metros.
Valencia todavía debe cambiar la imagen
Las críticas no se limitaron a una jugada puntual. El reclamo se instaló alrededor de la producción general del delantero y de lo que Boca necesita encontrar en su puesto de centrodelantero.
“Enner Valencia es el peor delantero que vi en mi vida con la de Boca”, fue otra de las frases que reflejó el nivel de enojo que provocó su presentación.
El contexto tampoco ayuda: cada partido aumenta la exigencia y la camiseta de Boca obliga a responder prácticamente desde el primer minuto. Valencia cuenta con una extensa trayectoria internacional y una carrera que incluye actuaciones importantes con la Selección de Ecuador, pero ahora deberá demostrar dentro de la cancha que todavía puede competir al máximo nivel.
El margen para revertir la situación estará en sus próximas presentaciones. El delantero necesitará ganar ritmo, mejorar su movilidad y, sobre todo, empezar a tener mayor participación ofensiva. En Boca esperan que la respuesta llegue con goles y actuaciones que permitan dejar atrás las primeras críticas.







