Tomás Aranda sufrió una fractura de peroné durante el entrenamiento de Boca y deberá pasar por el quirófano. La lesión se produjo cuando el juvenil se tiró a barrer, pero el pie se le trabó en el césped y terminó sufriendo el duro impacto.
La escena generó preocupación inmediata entre sus compañeros y el cuerpo técnico. Aranda, de apenas 19 años, deberá afrontar ahora un período de recuperación que, según las primeras estimaciones, lo tendría fuera de las canchas durante lo que resta de 2026.
El objetivo del futbolista será recuperarse de manera completa y llegar en condiciones a la pretemporada de enero de 2027. Todavía habrá que esperar la evolución después de la operación para conocer con mayor precisión los tiempos.
Un golpe durísimo para el juvenil
La lesión llega en un momento especialmente doloroso para Aranda, que venía atravesando un gran presente y había conseguido convertirse en una pieza importante para su equipo.
Con apenas 19 años, el futbolista estaba dando pasos importantes en su carrera y ganando protagonismo dentro del plantel profesional. Por eso, tener que frenar su evolución de manera repentina representa un golpe difícil de asimilar.
Ahora deberá cambiar la cancha por el proceso de rehabilitación. Primero estará la operación y luego comenzará una etapa que requerirá paciencia, trabajo y seguimiento permanente.
Para Boca, además, se trata de una baja que afecta la planificación. El cuerpo técnico pierde a una alternativa joven que venía creciendo y que podía seguir sumando minutos durante la segunda parte del año.
El objetivo: volver en enero de 2027
Todo indica que Aranda no volverá a jugar durante lo que queda de la temporada. La mira estará puesta en la pretemporada de enero de 2027, siempre dependiendo de cómo avance su recuperación.
El futbolista tendrá varios meses por delante para recuperarse y volver a trabajar progresivamente con pelota. El objetivo será evitar cualquier apuro y respetar cada etapa antes de regresar a la competencia.
La noticia fue especialmente dura por la manera en la que ocurrió: una acción habitual durante una práctica terminó provocando una lesión importante.
Ahora, lo único que queda es acompañar al juvenil en este proceso. Boca lo pierde por varios meses, pero Aranda tendrá por delante el desafío de recuperarse y volver a empezar.







