Santiago Ascacibar volvió a encontrar el gol durante un entrenamiento de Boca Juniors y esta vez no pasó inadvertido para sus compañeros. En medio de un reducido en Ezeiza, el volante convirtió y desde el grupo apareció rápidamente el grito: “¡Haaland!”.

La referencia apunta directamente a Erling Haaland, uno de los principales goleadores del fútbol mundial. El apodo, claro, tiene un componente de humor propio del día a día de un plantel, pero también muestra cómo sus compañeros empezaron a reconocer una faceta que no siempre estuvo asociada a su juego.

Ascacibar llegó a Boca con el cartel de mediocampista de mucha intensidad, recuperación y despliegue. Su función principal pasa por darle equilibrio al equipo, aunque en las últimas semanas también comenzó a aparecer con mayor frecuencia cerca del arco. Y los goles en los entrenamientos siempre sirven para alimentar esa confianza.

De volante de marca a protagonista en ataque

La evolución de Ascacibar no implica que haya cambiado su función dentro de Boca. Su principal tarea continúa siendo la recuperación y el trabajo en la mitad de la cancha.

Lo que empezó a llamar la atención es su presencia en los metros finales. El mediocampista se anima más, pisa zonas ofensivas y aprovecha algunas situaciones que aparecen durante los partidos y los trabajos tácticos.

La reacción de sus compañeros después del gol en Ezeiza muestra también el buen clima que existe alrededor del futbolista. El “Haaland” fue una cargada interna, pero rápidamente se convirtió en una escena que refleja cómo el plantel está siguiendo su evolución.

Para un jugador de sus características, sumar goles puede ser un recurso importante. No necesariamente para convertirlo en goleador, sino para agregar una variante más a su juego y obligar a los rivales a prestarle atención cuando pisa el área.

Boca espera que también aparezca en los partidos

El desafío para Ascacibar será trasladar esa confianza a los encuentros oficiales. Los goles en los reducidos generan bromas y sirven para mantener alto el ánimo, pero la verdadera medida llegará cuando tenga oportunidades frente al arco durante los partidos.

En Boca, el mediocampista ya se ganó un lugar importante por su despliegue y su capacidad para sostener al equipo en el medio. Ahora empieza a mostrar otra cara que puede ser útil para el cuerpo técnico.

Por ahora, sus compañeros ya le pusieron apodo. Cada vez que vuelve a convertir, el “Haaland” aparece entre risas en Ezeiza.

Y Ascacibar, mientras tanto, sigue sumando confianza con una faceta que Boca espera poder disfrutar también cuando haya tres puntos en juego.