Rodolfo Arruabarrena dejó varias declaraciones fuertes al repasar su experiencia como entrenador y la forma en que convive con la diabetes. En una entrevista con DSports, el exdirector técnico de Boca recordó el momento en que recibió el llamado de Juan Román Riquelme, habló de los cuidados que requiere su enfermedad y reconoció que, desde que atravesó esa situación, cambió su manera de expresarse y de afrontar determinadas circunstancias.
“Cuando Román me llamó, ni lo pensé”, contó el Vasco sobre la propuesta para dirigir al Xeneize. La decisión, sin embargo, generó preocupación en su entorno familiar, especialmente en su madre, que temía que la exigencia del cargo pudiera complicar su salud. “A pesar de que mi madre no quería por el tema de la diabetes”, recordó.
Arruabarrena explicó que aprendió a convivir con la enfermedad y que, en términos generales, no tuvo que modificar drásticamente sus hábitos. De todos modos, reconoció que hay momentos vinculados a la tensión de los partidos en los que nota cambios en sus niveles de glucosa.
Arruabarrena contó cómo convive con la diabetes
“Lo voy llevando bien, no me ha cambiado mucho en cuanto a los cuidados”, señaló el entrenador. Luego describió una situación que puede experimentar después de los encuentros, cuando los niveles de glucosa se encuentran elevados y descienden rápidamente.
“Cuando termina un partido y la tengo alta, baja rápido, sobre todo cuando no tengo la pelota y nos cagan a pelotazos, peor”, expresó, con una referencia futbolera que mezcló la exigencia de dirigir con las sensaciones que atraviesa durante un partido.
La diabetes también tuvo un efecto en su manera de relacionarse con los demás. El Vasco explicó que, después de atravesar años difíciles, empezó a decir con mayor claridad lo que piensa y a guardarse menos sus opiniones.
“La diabetes te da eso: ya hay cosas que no me las guardo, si tengo que decir en el aire que sos un pelotudo, sos un pelotudo, y bueno”, lanzó durante la entrevista.
Los diez años que marcaron otra forma de vivir el fútbol
Arruabarrena también hizo referencia al tiempo que le llevó atravesar y procesar esa etapa de su vida. “Lo sufrí 10 años”, afirmó, al describir un período que, según explicó, modificó su perspectiva y le dio otra tranquilidad para enfrentar distintas situaciones.
En ese sentido, comparó la dinámica del fútbol argentino y brasileño con la de otras ligas en las que trabajó. Según su mirada, en esos campeonatos encontró un ritmo diferente, con menos intensidad y una exigencia que se maneja de otra manera.
“Son 10 años en otro nivel, en una liga que fue avanzando, pero que no llega a la liga argentina o Brasil, y eso me ha dado más tranquilidad y paciencia”, sostuvo. Después resumió su percepción sobre las diferencias entre los contextos futbolísticos: “Acá queremos todo rápido y allá bajan niveles e intensidad”.







