Rodolfo Arruabarrena no quiso que la euforia por la clasificación de Boca Juniors a la final de la Copa Sudamericana se transformara en relajación. Después del 3-1 sobre Vasco da Gama en el Maracaná, el entrenador fue directo al hablar del futuro del equipo y puso la vara donde considera que debe estar: “Si no logramos nada, me tendré que ir a la mierda”.
La frase apareció después de una noche que devolvió a Boca a una final internacional. El Xeneize había perdido 1-0 en la Bombonera y necesitaba ganar en Brasil para dar vuelta la serie. Lo consiguió con los goles de Lautaro Di Lollo, Miguel Merentiel y Leandro Paredes, que selló la clasificación en el tramo final.
Arruabarrena quiere que Boca termine el año campeón
El entrenador entiende que llegar a una final es un paso importante, pero no representa el objetivo definitivo. Boca continúa con vida en varios frentes y, después de años en los que tuvo que atravesar momentos complicados, ahora tiene la posibilidad concreta de cerrar la temporada con más de un título.
Además de la final de la Copa Sudamericana, el equipo es líder de la Tabla Anual, está bien posicionado para disputar los playoffs del Torneo Clausura y jugará las semifinales de la Copa Argentina. Incluso podría ampliar sus objetivos si consigue quedarse con el Clausura y acceder al Trofeo de Campeones.
Por eso Arruabarrena no quiso vender la clasificación como una conquista. El entrenador sabe que Boca llegó a este proyecto con la obligación de pelear por títulos y que ahora, después de meterse entre los dos mejores de la Sudamericana, la expectativa será todavía mayor.
“No hemos conseguido nada. Nosotros sabemos que el club necesita un título”, explicó el técnico, que también pidió mantener la tranquilidad y continuar trabajando de la misma manera.
El mensaje del Vasco y un grupo que recuperó la identidad
Más allá de la exigencia, Arruabarrena también encontró motivos para valorar lo que construyó con sus futbolistas. El técnico destacó especialmente la actitud del plantel y la identificación que comenzó a generar con los hinchas.
“Este grupo tiene ganas, tiene sentido de pertenencia que el hincha lo ve y yo lo palpo”, expresó después de la victoria en Brasil. Para el entrenador, esa característica fue determinante para superar una serie que había comenzado con una derrota en la Bombonera.
El regreso de Leandro Paredes también fue una de las claves de la noche. El capitán ingresó en el segundo tiempo después de recuperarse rápidamente de una lesión muscular y terminó marcando el gol que aseguró la clasificación. Arruabarrena valoró su liderazgo y destacó que el mediocampista no sintió molestias durante su participación.
Ahora Boca deberá bajar rápidamente la euforia. El próximo desafío será Independiente, un clásico que aparece en el calendario por la pelea en la Tabla Anual. Después vendrán nuevas batallas por el Clausura, la Copa Argentina y, en noviembre, la gran final de la Sudamericana en Barranquilla. El equipo del Vasco está vivo en todo, pero el propio entrenador ya dejó claro que para él todavía no ganó nada.








