River apostó fuerte por Thiago Almada y desembolsó una cifra cercana a los 20 millones de euros por su llegada desde Atlético de Madrid, en una operación que se convirtió en una de las más importantes de la historia del club. La información publicada durante las negociaciones ubicó el acuerdo en torno a ese monto por el 100% de la ficha, más bonos e impuestos.

Pero el esfuerzo económico del Millonario no terminó con la transferencia. El campeón del mundo también firmó un contrato de cuatro años y su salario ronda los 5 millones de dólares anuales, según distintos reportes sobre el acuerdo.

En la otra vereda está Leandro Paredes. El mediocampista volvió a Boca desde Roma y firmó un vínculo de largo plazo.

Su regreso significó una operación completamente diferente en términos de transferencia, aunque el Xeneize realizó un desembolso cercano a los 3,5 millones de euros para ejecutar la salida que tenía estipulada con el club italiano.

La diferencia está en dónde puso la plata cada club

La comparación resulta interesante porque River puso una fortuna para quedarse con Almada y, además, asumió un contrato anual cercano a los 5 millones de dólares.

Boca, en cambio, consiguió repatriar a Paredes con una inversión de transferencia mucho menor, pero aceptó un salario que se ubica cerca de los 4 millones de dólares por año, de acuerdo con las cifras que circulan sobre su vínculo.

Es decir, la diferencia salarial entre ambos no sería tan grande pese a que las condiciones de llegada fueron muy distintas.

Almada representa una inversión gigantesca en el pase y un contrato acorde a una figura que todavía tiene recorrido por delante, mientras que Paredes llegó con el peso de ser un campeón del mundo, referente de la Selección Argentina y un jugador formado en Boca.

En el caso de Almada, además, River apostó por un futbolista de apenas 25 años, con la expectativa de que pueda rendir en Núñez y mantener un valor importante en el futuro. La operación fue considerada récord para la institución.

Paredes tiene otro perfil. Su regreso apunta principalmente a darle jerarquía, experiencia y liderazgo a un plantel que necesitaba una figura de esas características. Su contrato también refleja el esfuerzo que hizo Boca para concretar su vuelta.