Marcelo Gallardo está cada vez más cerca de convertirse en el nuevo entrenador de la Selección de Ecuador. Las negociaciones con la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) avanzaron durante los últimos días y el acuerdo apunta a un contrato de cuatro años, con vigencia hasta 2030, para conducir el próximo proceso mundialista.
El entendimiento económico también estaría encaminado. La cifra informada ronda los 3,5 millones de dólares anuales, lo que llevaría el vínculo a unos 14 millones de dólares durante los cuatro años si se mantiene ese monto. La estructura del cuerpo técnico y la logística entre Ecuador y Argentina forman parte de las conversaciones que todavía deben terminar de cerrarse.
Gallardo y Ecuador: el contrato que se negocia
La propuesta de la FEF está pensada para un proyecto de largo plazo. El objetivo es que Gallardo tome el mando de la Selección de Ecuador y trabaje con la mirada puesta en la Copa América 2028 y el Mundial 2030.
Las partes ya tuvieron reuniones en Madrid y, según los últimos reportes, existen coincidencias importantes en el plano deportivo. La intención de la Federación es avanzar con el entrenador argentino, aunque todavía no hubo anuncio oficial ni firma del contrato.
Uno de los puntos que se discutió especialmente es la conformación del equipo de trabajo. Gallardo pretende contar con alrededor de 10 colaboradores, entre integrantes de su cuerpo técnico, preparadores físicos y especialistas vinculados al análisis. La cantidad definitiva y quiénes serán incluidos dentro del presupuesto de la FEF todavía forman parte de la negociación.
También se habló de la residencia. El entrenador quiere mantener una parte de su permanencia en Argentina durante los períodos sin actividad de la selección, mientras que la Federación necesita establecer una logística que permita su presencia en Ecuador para concentraciones, seguimiento de jugadores y planificación.
Lo que todavía no está definido en el vínculo
Más allá de las cifras que trascendieron, hay varios aspectos jurídicos que todavía no fueron informados públicamente y que resultan determinantes para conocer realmente las condiciones del acuerdo.
No trascendió cuál sería la cláusula de rescisión del contrato ni qué ocurriría en caso de una salida anticipada de cualquiera de las partes. Tampoco se conocen eventuales indemnizaciones ante un despido de la Federación o una renuncia del entrenador.
Otro punto pendiente son los premios y bonos. No está claro si existirían incentivos económicos por clasificación, resultados, objetivos en la Copa América o desempeño en el Mundial. Tampoco fue precisado si los 3,5 millones de dólares anuales corresponden a un monto bruto o neto.
La otra incógnita pasa por el cuerpo técnico. La cifra informada puede corresponder exclusivamente al salario de Gallardo o contemplar también parte del costo de sus colaboradores. Hasta que no aparezca el contrato definitivo, ese aspecto no puede darse por cerrado.
La negociación, además, todavía conserva cierto margen de incertidumbre. El propio entorno del entrenador mantiene silencio y Matías Gallardo reconoció que su padre es reservado con este tipo de conversaciones y que la familia tampoco conoce todos los detalles.
Ecuador tiene por delante sus próximos amistosos de septiembre, con Corea del Sur como primer rival el 24 de septiembre, y luego Japón el 1 de octubre. Por eso, la FEF necesita resolver pronto quién estará al frente del equipo y comenzar a preparar el nuevo ciclo.







