La furia de River con Leandro Paredes tras un nuevo escándalo arbitral
El enojo de los hinchas millonarios mientras juega Boca.
Mientras Boca Juniors disputa su compromiso por Copa Libertadores en Guayaquil, el clima en el mundo River Plate ha vuelto a caldearse debido a una serie de críticas cruzadas contra Leandro Paredes. El volante central quedó en el ojo de la tormenta tras la viralización de una publicación que comparó su presente con los últimos meses de Ángel Di María en el fútbol local. “Paredes 2026 es lo que fue Di María 2025. Juega con todas las licencias y complicidades arbitrales”, fue la frase que detonó el debate en redes sociales, sugiriendo que el mediocampista goza de un estatus de protección especial en cada encuentro. Esta contundente analogía no hizo más que alimentar una rivalidad que parece haber trascendido lo estrictamente futbolístico.
En River apuntan contra el arbitraje
El principal foco de conflicto para la parcialidad millonaria radica en la supuesta permisividad que los jueces muestran ante el estilo de juego del número 5 xeneize. Los hinchas de River denuncian que Paredes suele jugar al límite del reglamento, protagonizando cruces bruscos y discusiones constantes sin recibir las sanciones disciplinarias correspondientes. Esta sensación de "impunidad arbitral" ha generado un rechazo generalizado en el entorno de Núñez, donde consideran que la jerarquía internacional del volante condiciona las decisiones de los árbitros en el plano doméstico. El enojo por lo que consideran un trato preferencial ha instalado una atmósfera de queja permanente cada vez que el volante pisa el campo.
Paredes, siempre en el centro de la escena
Más allá de las discusiones sobre su rendimiento técnico, la personalidad de Leandro Paredes dentro de la cancha continúa siendo un factor de división absoluta en el fútbol argentino. Mientras el mediocampista se consolida como el eje del equipo de cara a los desafíos de 2026, su figura sigue provocando una mezcla de admiración y bronca que se intensifica en cada jornada de competencia. El debate sobre si su temperamento es una virtud de liderazgo o una provocación constante se mantiene activo en los medios deportivos y en las plataformas digitales, dejando claro que su presencia nunca pasa inadvertida para el rival. Todo indica que la historia de amor y odio alrededor del volante está lejos de terminarse en este año mundialista.